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De la planta

Cuatro apuntes de trabajo de 2026

Textos cortos sobre merma, lote económico, precios por canal y registros de BPM. Están escritos para el encargado que produce y para quien arma la lista de precios el mismo día. Son notas de método, no casos con cifras de clientes.

Índice

Qué hay en esta página

Las cuatro notas salieron del trabajo de 2026 con elaboradores de 3 a 40 personas en Santa Fe, Córdoba y AMBA. Cada una desarrolla un término del glosario con el detalle que no entra en dos oraciones. No hay reseñas ni resultados atribuidos a una planta con nombre.

Frente fluvial con edificios
Frente fluvial de una ciudad de trabajo.

Merma

La merma que no figura en la receta

En casi todas las plantas chicas la receta tiene un rendimiento redondo: cien de masa, noventa de producto, o un porcentaje de evaporación que alguien anotó hace años. Ese número se copia a la ficha técnica y de ahí al costo por kilo. El problema es que la merma de proceso vive en otra parte: en el recorte del horneado, en el aceite que no vuelve a la pileta, en el litro que queda en la manguera, en el frasco que se descarta al llenar.

La forma de verlo es pesar por etapa. Se pesa lo que entra a la olla o al horno y lo que sale después del enfriado. Se pesa otra vez después del corte o del envasado. La diferencia entre esas tres balanzas es la merma que hay que cargar en la ficha. Si solo se pesa al final, se pierde la etapa que más tira el costo.

La merma cambia con el turno y con el tamaño de tanda. Una hornada chica suele perder más porcentaje que una tanda que llena el equipo. Por eso el costeo por receta usa el tamaño de tanda que la planta realmente produce, no el de la receta de vitrina. Si hay dos tamaños, hay dos fichas o una ficha con dos columnas.

Una vez medida, la merma se revisa una vez al mes en los productos que más kilos mueven. No hace falta pesar todo el mix todas las semanas. El tablero mensual puede llevar un solo indicador: desvío entre merma de ficha y merma pesada en dos tandas del mes. Si el desvío se abre, se vuelve a esa etapa.

Este trabajo no reemplaza un control de calidad ni una certificación. Sirve para que el costo por kilo terminado deje de ser un porcentaje heredado. El encargado puede hacer las pesadas con la balanza que ya está en planta; el relevamiento solo define en qué puntos de la línea conviene detenerse.

Producción

Lote económico en plantas de un solo horno

La fórmula clásica de lote económico equilibra el costo de preparar el equipo con el costo de tener producto parado. En una planta de un horno, una tina o dos tanques, esa fórmula se queda corta. El techo lo pone la capacidad del equipo y el piso lo pone el MOQ del envase o de la harina. El número usable está en el medio, y se prueba en una semana real.

El primer dato es cuántas horas de equipo hay en la semana y cuánto tarda cada producto en ocuparlas. El segundo es la demanda de los canales en kilos o litros, no en pedidos sueltos. Con esos dos se arma un tamaño de tanda que no deje el horno medio vacío y que no produzca para quince días de cámara si el producto dura cinco.

El MOQ del proveedor mueve el lote aunque el horno pueda otra cosa. Si la tapa viene de a mil y la planta usa doscientas por semana, o se busca otro envase o se acepta un stock de cuatro semanas. Esa decisión es de abastecimiento y hay que escribirla: si no, cada viernes se discute de nuevo.

El punto de reposición y el stock de seguridad se definen después del lote, no antes. Primero se sabe cuánto se consume por semana de cada insumo crítico. Después se mira el plazo del mayorista. El stock de seguridad se reserva para tres o cuatro ítems: el que para la línea si falta. El resto se compra cerca del punto de reposición.

En el plan maestro semanal el lote económico aparece como una cantidad y un día. Si el miércoles entra un pedido que obliga a partir una tanda, se anota como excepción. El tablero cuenta cuántas excepciones hubo en el mes. Muchas excepciones quieren decir que el lote está mal dimensionado o que el canal pide un tamaño que la planta no puede sostener.

Canales

Tres listas de precios y un solo costo por kilo

Una planta chica suele tener un precio de mostrador, un precio de mayorista y un precio para quien retira en planta. Esos tres números se fueron moviendo por porcentaje, a veces el mismo porcentaje para todos. El costo por kilo terminado, si existe, es uno solo. El margen de contribución, en cambio, es distinto en cada canal porque cambian el descuento, el flete, el plazo y el volumen.

El trabajo empieza por fijar el costo variable del producto. Sobre ese piso se escribe el margen mínimo que la planta acepta en cada canal. El precio de lista sale de ahí, no al revés. Si el mayorista pide un descuento que deja el canal por debajo del costo variable, la regla es visible: o se negocia volumen, o no se toma el pedido con esa condición.

Las reglas se anotan en la misma planilla de la lista. Un ejemplo típico: descuento de volumen a partir de cierta cantidad de kilos semanales, con un piso de margen. Otro: precio de retiro en planta sin flete, distinto del precio entregado. Sin esas reglas, el descuento lo decide la urgencia de llenar el horno.

El punto de equilibrio mensual usa el mix real, no un producto promedio. Si el 60 por ciento de los kilos se van al canal de menor margen, el volumen que cubre los fijos es más alto. Ese número no es un presupuesto contable; sirve para decidir si conviene empujar el mostrador o aceptar un mayorista nuevo.

La lista se revisa cuando cambia un insumo crítico o cuando se abre un canal. No hace falta tocarla todos los meses si el tablero muestra que el margen se sostiene. Cuando se actualiza, se actualizan las tres hojas juntas para que un canal no quede con un precio viejo y otro con el nuevo.

Registros

Registros de BPM que un mayorista pide el martes

La llamada suele llegar el lunes: el cliente mayorista quiere visitar la planta el martes o el miércoles y pide fichas técnicas, trazabilidad por lote y registros de higiene. En plantas de 3 a 40 personas esos papeles existen a medias. Hay un POES impreso en la pared, un cuaderno de temperaturas y recetas en el teléfono del encargado. Armar la carpeta en 24 horas deja la planta sin nadie en la línea.

El orden útil es por proceso, no por tipo de documento. Liberación de materia prima, higiene de superficies, control de temperaturas, limpieza de equipos, envasado y despacho. Cada proceso tiene su registro y un responsable de turno. Si un registro no se puede completar en diez minutos, se recorta hasta que sí se pueda. Un formulario largo que nadie llena no sirve el día de la visita.

La trazabilidad por lote se puede sostener con una hoja por tanda: insumos usados, cantidad, destino y fecha. No hace falta un sistema informático. Hace falta que esa hoja se complete el mismo día de la producción, no al viernes siguiente. El relevamiento mira si esa hoja ya existe y la deja en un formato que el encargado pueda fotocopiar.

Una auditoría de segunda parte revisa lo que el cliente quiere ver, no un esquema de certificación. Nosotros preparamos la carpeta y el orden de planta. No emitimos sellos, no hacemos auditoría de tercera parte y no tramitamos habilitaciones. Esa frontera conviene decirla antes de la primera visita, para no mezclar el trabajo de costos con un expediente ante un organismo.

El criterio de que la carpeta funciona es simple: el encargado la encuentra y la explica en quince minutos. Si para una visita hay que reescribir los registros de la semana, la carpeta todavía no está en uso. El acompañamiento de las últimas cuatro semanas del programa se usa para llenar esos registros sobre producción real, no para diseñar otra carpeta.

Método

De las notas al relevamiento

Estas cuatro notas son el recorte que más se discute en las primeras visitas. La merma define el costo por kilo. El lote económico ordena la semana. La lista por canal evita vender por debajo del costo variable. Los registros de BPM evitan armar papeles el día que el cliente avisa. El programa de diez semanas recorre las cuatro en ese orden.

Si querés bajar una de estas notas a tu mix, el punto de entrada es el relevamiento de dos semanas. Pedimos recetas, tandas y las listas de precios que hoy se usan. El resto se mide en planta.

Si alguna de estas notas describe tu semana, coordinemos el relevamiento sobre tus tandas.

Escribinos qué elaboran y cuál de los cuatro temas quieren cerrar primero.

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